jueves, 31 de diciembre de 2015

"AÑO VIEJO", por José Aurelio Guzmán Martínez.

AÑO VIEJO.
          Por José Aurelio Guzmán Martínez.
Son casi las doce.
El brindis de un bohemio se escucha,
la nostalgia escurre por las calles,
el cielo se tiñe de colores
y el ruido de cohetones
anuncia la agonía del Año Viejo.
Su fin se acerca,
en medio de canciones
que aplauden la partida.
Todos bailan, contentos,
ansiando su muerte.
Está listo el atole,
                       la sidra,
el aroma a tamales que se pasea
en la fiesta fúnebre.
Son las doce.
Todos se abrazan:
¡Ha muerto!
Las luces en el cielo, los cohetones,
explotan, rabiosos,
embriagados de júbilo.
La música lo envuelve
en su mortaja.
¡Ha muerto!
Y con él,
la antigua pasión que arranca
la piel enamorada,
   las carteras flacas,
       la despensa anémica,
           el hogar derrumbándose.
Su muerte alumbró la esperanza.
Son las doce y un minuto.
¡Llegó el Año Nuevo!
Todas las almas
han renacido un poco,
la fe se apoderó de la noche
y los sueños llenaron

las copas de vino.